Timestamp
De mi suegra estoy aprendiendo que a las cosas hay que ponerles fecha y circunstancia. Un repositorio de recuerdos categorizados. Ella no me lo dijo —creo que no se ha permitido educarme—, pero yo quiero que lo haga. En sus carteleras, las notitas y cartas de todos sus afectos, incluidas las mías, llevan arriba una anotación con la fecha y a veces también la ocasión: 12/05/2025, "Día de la Madre". Rellena lo que el emisor ignoró por ser en su momento obvio. Aunque estar en el presente es lo número uno, a veces —y esto es lo que voy entendiendo— necesitamos recordatorios de la vida bien vivida, que incluye alegrías, pero también muchos duelos. En el libro de poesía de María Cristina Mera que está en el coffee table, el poema MUERTE - AMOR dice: leído el 30/mayo/94. Día del entierro de mi madre.
El entierro de su madre fue tres días después del primer cumpleaños de su primer hijo, que también fue el primer nieto.
Así, entre pequeñas notitas en carteleras, libros y cuadernos, Cristina Álvarez Mera hace un scrapbook deconstruido de su vida entera, pensando, creo yo, en sí misma del futuro, y pensando quizás también en Ana y Pan, para cuando sus propios cuestionamientos los lleven a buscar respuestas, pero sobre todo conexión, con los ancestros.
11/06/2026, en São Paulo, con un mes de Lexapro, sintiéndome bien.

